viernes, 23 de octubre de 2020

Sinpuntosnicomas o.p 1314

 


Música:



18 comentarios:

  1. Me encantó eso de que "hasta los adoquines de la calle
    sueñan con que los abracen" y esa foto con el nuevo grito de Munch
    es impresionante. Aquí si pude escuchar el vídeo.

    Besos (desde tú nada a tu nada, nademos que a la nada iremos)

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  2. Y si acaso el grito de silencio de Munch nos alerta sobre el virus que nos da vida desde el fondo de los tiempos?

    Abrazo más que grande, amigo!!

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    1. ¿Seremos los humanos el peor virus del planeta Tierra? ¡Y encima gritamos!

      Abzo

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  3. Esas calles son un buen eco para un grito mudo, una fotografía espectacular, del virus ni comento. Abrazos

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  4. Próximamente los adoquines también van enfermar de coronavirus, con tanto transeúnte que escupe por ahí.

    Va un abrazo.

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    1. ¿Hasta con mascarilla hay incivilizados que escupen? :(((


      Abzo

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  5. Hoy estoy triste y tal vez a ratos desesperada, y me identifico con ese grito.

    Un abrazo.

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  6. Hola buenas tardes , una foto muy impactante y que decir del mensaje ..... Esta pandemia va a ser
    yo creo , la peor que la peste Negra , espero equivocarme.
    Te deseo una feliz tarde , saludos....V...flor.

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  7. Todavía nos queda el grito, la palabra, cuando de silencios nos quieren tapar la boca...

    Me recordaste el poema de Lorca "Grito hacia Roma"... un grito ya universal.


    Manzanas levemente heridas
    por finos espadines de plata,
    nubes rasgadas por una mano de coral
    que lleva en el dorso una almendra de fuego,
    Peces de arsénico como tiburones,
    tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
    rosas que hieren
    Y agujas instaladas en los caños de la sangre,
    mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
    caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
    que untan de aceite las lenguas militares
    donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
    y escupe carbón machacado
    rodeado de miles de campanillas.

    Porque ya no hay quien reparte el pan ni el vino,
    ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
    ni quien abra los linos del reposo,
    ni quien llore por las heridas de los elegantes.
    No hay más que un millón de herreros
    forjando cadenas para los niños que han de venir.
    No hay más que un millón de carpinteros
    que hacen ataúdes sin cruz.
    No hay más que un gentío de lamentos
    que se abren las ropas en espera de la bala.
    El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
    debía gritar desnudo entre las columnas,
    y ponerse una inyección para adquirir la lepra
    y llorar un llanto tan terrible
    que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
    Pero el hombre vestido de blanco
    ignora el misterio de la espiga,
    ignora el gemido de la parturienta,
    ignora que Cristo puede dar agua todavía,
    ignora que la moneda quema el beso de prodigio
    y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.

    Los maestros enseñan a los niños
    una luz maravillosa que viene del monte;
    pero lo que llega es una reunión de cloacas
    donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
    Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
    pero debajo de las estatuas no hay amor,
    no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
    El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
    en la choza diminuta que lucha con la inundación;
    el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
    en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
    y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.

    Pero el viejo de las manos traslucidas
    dirá: amor, amor, amor,
    aclamado por millones de moribundos;
    dirá: amor, amor, amor,
    entre el tisú estremecido de ternura;
    dirá: paz, paz, paz,
    entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
    dirá: amor, amor, amor,
    hasta que se le pongan de plata los labios.

    Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
    los negros que sacan las escupideras,
    los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los
    directores,
    las mujeres ahogadas en aceites minerales,
    la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
    ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
    ha de gritar frente a las cúpulas,
    ha de gritar loca de fuego,
    ha de gritar loca de nieve,
    ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
    ha de gritar como todas las noches juntas,
    ha de gritar con voz tan desgarrada
    hasta que las ciudades tiemblen como niñas
    y rompan las prisiones del aceite y la música,
    porque queremos el pan nuestro de cada día,
    flor de aliso y perenne ternura desgranada,
    porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
    que da sus frutos para todos.



    Y sí, desde que el mundo es mundo, los 4 jinetes siguen cabalgando...

    Bss.

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  8. Amen...
    sin duda.
    Y añado al hilo del comentario de Perrotti y tu respuesta, sin duda,somos el peor virus del planeta, lamentablemente hay demasiadas certezas de esto.
    Me ha encantado tu "sinpuntosnicomas". Un texto que es en sí ese grito mudo, un reclamo que expone y se expone a la llamada de conciencia, de ver lo que de verdad sucede,más todo lo que subyace en nuestro propio mundo interno.
    Besos!

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  9. Me dan ganas de abrir así la boca y gritar al mundo porque con tanta mascarilla nos tienen la boca bien tapada.

    Besos.

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  10. Tienes toda la razón, cuántas epidemias a las que le hemos dado la espalda porque no tocaban cerca.
    La foto me recuerda a los subterráneos de la Royal Mile en Edimburgo, allá cuando podíamos ir con la boca también abierta pero de admiración.
    Besitos Luis

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  11. Ehhh! que bueno... me dan ganas de gritar. Besos.

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  12. De Barro y Luz, un post IMPRESIONANTE!!! Texto, música, foto, dan ganas de sumarse al grito y abrazar los adoquines.. que belleza.. Un abrazo y ojalá seamos un poco mas conscientes del daño que causamos.

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  13. Muchos son los gritos que (no)se escuchan desde que el mundo es mundo…

    Me aúno a ese grito, y te felicito, una vez más, por esta maravillosa entrada que nos regalas…

    Un placer, querido amigo.
    Abrazo grande, y muy feliz semana 💙

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  14. Qué verdad... La pandemia ha dejado al descubierto lo que desde eones, intuíamos. En otros casos, ha sido reafirmar.
    Quiero gritar como la mujer de tu foto.

    Besos.

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